En Kukla queremos que cada bocado te acerque a las raíces de una tierra rica en sabores, historias y cultura. Estos platos que hoy cocinamos con tanto cariño vienen de lejos. Muchos han pasado de generación en generación, de madres a hijas, de abuelas a nietos. Aquí te contamos un poco de dónde vienen y por qué los amamos tanto.
Un queso suave y cremoso hecho a partir de yogur. Se toma frío, con aceite de oliva, pan de pita y a veces un poco de za’atar. Es muy típico en Palestina, Líbano y Siria. Allí forma parte del desayuno y del mezze, y se comparte como algo sencillo y delicioso.
Un postre muy querido en todo Oriente Medio, especialmente en Palestina. Se hace con un queso blanco fundente, cubierto de hilos de masa crujiente y bañado en almíbar con agua de azahar. Es dulce, dorado, y perfecto para celebrar.
Pastel salado tradicional de Bulgaria, hecho con capas de masa filo, huevo y queso blanco. A veces lleva espinacas, calabaza o carne. Se come caliente, crujiente por fuera y tierno por dentro. Es sencillo, sabroso y muy familiar.
Un queso originario de Chipre, que no se funde al cocinarlo. Lo hacemos a la plancha para que quede dorado por fuera y elástico por dentro. Tiene un sabor salado y una textura única. Se toma en ensaladas o como entrante caliente.
Una crema de berenjena asada mezclada con tahini, limón, ajo y aceite de oliva. Suave, ahumada y muy sabrosa. Se sirve fría con pan y es muy común en los hogares de Líbano, Palestina y Siria. Su nombre, curioso y tierno, significa algo así como “el padre mimado”.
Un bocadillo con berenjena frita, huevo cocido, ensalada fresca, tahini y una salsa de mango encurtido llamada amba. Tiene origen en las familias judías iraquíes, donde era el desayuno del sábado. Hoy es una comida callejera muy querida, pero su raíz es casera y antigua.
Un pan trenzado, esponjoso y ligeramente dulce que se prepara para las cenas del viernes en las casas judías de Europa del Este. Su forma tan bonita representa unión y tradición. Lo hacemos con huevos, aceite y mucho mimo.
Un plato de huevos cocinados en salsa de tomate, pimiento, cebolla y especias. Tiene origen en Túnez y se come mucho en todo el Mediterráneo. Se sirve en sartén, bien caliente, con pan para mojar. Su nombre quiere decir “mezcla”, y eso es justo lo que es: sabrosa y sencilla.
Un postre frío, parecido a una natilla. Se hace con leche, azúcar y un toque de agua de rosas o azahar. Por encima lleva sirope, pistacho o coco. Es muy antiguo y muy querido en Líbano, Turquía, Irán… y en nuestras casas también.
Croquetas crujientes hechas con garbanzos o habas, especias y hierbas. Su origen más antiguo está en Egipto, pero se come en todo Oriente Medio. Se sirve con pan, tahini, encurtidos y ensalada. Es vegetal, sabroso y lleno de historia.
Como ya veis, cada plato que servimos en Kukla lleva consigo mucho más que ingredientes.
Son recetas con siglos de historia, que han viajado por tierras, generaciones y culturas. En cada hummus, en cada pan recién hecho, en cada postre delicado, hay una memoria compartida que une a familias, pueblos y tradiciones.
La cocina de Oriente Medio es diversa, compleja y profundamente humana.
Es una mezcla de raíces, celebraciones, resistencias y afecto. En Kukla queremos honrar esa riqueza, y compartirla contigo tal como la aprendimos: con respeto, con amor y con ganas de que te sientas en casa.